Cómo enseñar a orar a los niños. La enseñanza más hermosa que le puedes dar.

 La oración en los niños.


La mayoría de veces les contamos a los niños del poder que tiene la oración y les pedimos sus listados de peticiones. Pero cuando les pides a ellos que oren hay un silencio en el salón, ya que se nos olvida enseñarles cómo orar. Por eso en Instruyendo Vidas te queremos enseñar el poder de la oración en los niños.






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¿Cómo empezar?

Primero: enseña qué es orar

1. Es una conversación

2. Le podemos decir muchas cosas a Dios

3. Dios siempre responde nuestra oración

4. También tenemos que escuchar

Segundo: las herramientas para orar

1. Estación de oración

2. Diario de oración

3. Puntos especiales de oración




¿Cómo empezar?


Una de las cosas más importantes que hemos notado al pasar de los años es el impacto que genera el que los niños lo vean a uno como maestro orando. Nosotros somos la principal guía para los niños y ellos seguirán tus enseñanzas cuando las vean reflejadas en tus acciones.


Si queremos que entiendan la importancia de llevar una vida de oración nosotros debemos llevarla primero, luego debemost darles las herramientas necesarias para que oren por ellos mismos. No cometas el error de siempre hacer tú la oración en la clase. Recuerda lo que dice 1 Juan 5:13 y dice que Dios nos escucha. 



Primero: enseña qué es orar


Se les enseña con frecuencia a los niños que la oración es una lista de deseos para cumplir y Dios es una especie de genio que cumplirá nuestros tres deseos. Debes enseñarle a los niños las verdades acerca de la oración, esta es una lista sobre esas verdades y cómo puedes enseñarlo de forma práctica.



1. Es una conversación


Recuerda que cada edad se comporta de distinta forma, puedes ver eso aquí, pero en general a todos los niños les gusta hablar. Haz dos o tres grupos en la clase, pídeles que hablen entre ellos temas de su interés según sus edades. Puede ser acerca de su animal favorito y por qué, o su día festivo favorito, incluso de lo que hicieron el fin de semana. El fin de todo esto es que conversen entre ellos por un momento. Después de que hayan hablado un rato, diles que le cuenten su respuesta a Dios. Probablemente habrán algunos niños que no sabrán qué hacer, debes animarlos a que hablen en voz alta su respuesta a Dios. Después diles que lo hagan en voz baja y por último que le digan a Dios en silencio, solo con su pensamiento.


Con esto les enseñarás que con Dios puedes hablar de todo lo que sucede en sus vidas y de las formas que puedes hacerlo, en voz alta, baja o en el pensamiento.


2. Le podemos decir muchas cosas a Dios


A Dios a través de la oración podemos darle gracias, alabarlo, reconocer sus maravillas, confesar nuestros pecados, pedir por nuestras necesidades y las de los demás, etc. Para enseñar a hacer una oración fluida puedes tomar una hoja de papel y hacer un cuadro como el siguiente.

Pídele al niño que haga un listado de las cosas que pide el cuadro, como por ejemplo las de la imagen. Cuando veas que ya tiene un listado considerable enséñale a armar oraciones. Por ejemplo: Dios yo sé que tú eres bueno conmigo; te doy gracias por mi familia; te pido perdón por haber dicho una mentira ayer; por favor sana a mi hermano que se encuentra enfermo; ayudame ya que le tengo miedo a la oscuridad.

Así le enseñarás a crear una oración más fluida y de una forma que se le facilitará al niño. Recuerda que las oraciones con las que llene los cuadros deben aplicar a la vida del niño.


3. Dios siempre responde nuestra oración


Como cristianos sabemos que Dios cuida de nosotros y no todo lo que pedimos nos conviene, los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros. Por eso debes enseñarle a los niños que Dios siempre responde, a veces con un sí, a veces con un no y a veces que esperemos. Para enseñar este concepto de forma práctica puedes realizar un semáforo. Enséñales cuál es el uso de un semáforo con respecto a la circulación del transporte. Luego enséñales que Dios es así, Él es nuestro semáforo y nos responde en ocasiones con sí (luz verde), con un no (luz roja) y que esperemos (luz amarilla).


4. También tenemos que escuchar

Puede que sea un poco difícil que los niños entiendan que también podemos escuchar a Dios. Puedes hacer esta actividad para ello, brinda una hoja y crayones a los niños durante los servicios de tu iglesia. Durante la alabanza dile a los niños que traten de escuchar lo que Dios quiere hablarles. Después pídeles que hagan un dibujo sobre lo que Dios les dijo, te sorprenderás de lo que los niños escuchan de Dios.


Explícales que a veces Dios no nos habla directamente, pero nos habla a través de Su Palabra, de las alabanzas, de la creación y muchas formas más.


Segundo: las herramientas para orar

1. Estación de oración


Crea un pizzarrón o cartel dividido en secciones como agradecimientos, peticiones, etc. Incentiva a los niños a colocar tarjetitas donde escriban sus peticiones, agradecimientos o aquello acorde a la sección planteada. Esto hará que los niños empiecen a crear el hábito de la oración en ellos y la dependencia a Dios. Cuando una petición sea contestada puede pasar al área de agradecimientos.


2. Diario de oración


Como maestros sabemos que los métodos de aprendizaje son muy variados, por eso este método es de forma gráfica. Entrégale a tus niños una libreta y enséñales cómo usarla. Esta se debe utilizar ya sea escribiendo su oración o dibujándola. Puedes aprovechar a enseñarles una forma de orar distinta (agradecimiento, confesión, petición) cada día que tengan clases, así los podrás orientar en cómo orar.


3. Puntos especiales de oración


Casi siempre las oraciones van enfocadas a nosotros mismos, por eso es importante que una vez al mes o cada quincena tengas un punto especial de oración, donde el fin es orar por el prójimo. Un punto especial pueden ser las misiones, escoge un país en un mapamundi y resaltalo, averigua de lo que está sucediendo en el país y haz una lista de peticiones para orar con los niños. Otro punto especial puede ser tu mismo país y el gobierno, ora con los niños por sus líderes gubernamentales y porque se dejen guiar por Dios. También pueden orar por su congregación, por sus pastores y líderes.

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